Ansiedad, pánico, angustia y miedos.

ANSIEDAD PÁNICO ANGUSTIA Y MIEDO.

Los conceptos que recoge este apartado tienen significados muy similares y en ocasiones no dejan de estar relacionados. No es posible sentir pánico, angustia y ansiedad sin experimentar miedo.

A lo largo de nuestra formación, ya desde la carrera, se nos enseña de forma teórica a distinguir entre estos conceptos: con qué objetos o no se identifican , si la activación fisiológica es más potente en uno u otro, etc.

Vamos a verlos por separado en los párrafos que siguen:

1. ANSIEDAD.

Decía Epstein que la ansiedad es un tipo de miedo no resuelto. Más allá de esta definición la ansiedad supone un conjunto de sensaciones, emociones, pensamientos etc, que son valorados como desagradables por quién los padece.

Es normal sentir ansiedad es muchos momentos, es consustancial al hecho de vivir. Sin embargo el papel que tiene la ansiedad en la vida de una persona es lo que determina la necesidad de ayuda profesional.

2. PÁNICO.

  adj. Dicho del miedo o del terrorExtremado o muy intensoy que a menudo es colectivo y contagioso.  Esta es la definición, en su acepción número 2, que ofrece la RAE para el pánico.

El pánico es efectivamente un estado elevado de terror, de angustia, durante el cual tiene lugar una descarga bioquímica, neuroquímica y neurohormonal aumentada. Las sensaciones subjetivas asociadas son de peligro inminente.

3. ANGUSTIA.

Recuerdo como si estuviese ahora mismo en clase cuando un gran profesor nos dijo la siguiente frase: “La angustia busca convertirse en miedo”. Porque la angustia no tiene un objeto claro que provoque ese temor. La angustia es un terror hacia lo desconocido, hacia algo que no podemos identificar. Los humanos necesitamos identificar de dónde proviene el peligro para poder defendernos y protegernos de él. Si esto está difuso, no sabremos qué hacer al respecto. Por eso, más allá de las emociones y sensaciones convulsas que se experimentan con la angustia la cuestión es que se dirige a la nada.

4. MIEDO.

Podemos intuir, una vez leído lo anterior, qué caracteriza al miedo y es que, efectivamente, el miedo tiene un objeto. Una persona puede tenerle miedo a algunos animales, a la oscuridad, a los espacios abiertos, a la muerte o a las alturas. Bien ya está delimitado el objeto causante del temor. Ahora queda hacer algo al respecto.

El miedo es adaptativo para las personas. La especie no hubiera sobrevivido sin experimentarlo. De hecho, existen miedos filogenéticamente predispuestos, como el miedo a ciertos animales.

Así que no permitáis que nadie os diga que tenéis miedo como si de una acusación  o mala crítica se tratara.

La cuestión aquí es cuando la vida comienza a planearse en función de ese miedo. Se dejan de hacer ciertas cosas o de acudir a ciertos sitios, o se comienzan a hacer cosas nuevas que están al servicio de ese miedo. Entonces deja de tener una función adaptativa y se convierte en un problema. En este momento es cuando comienza a ser conveniente la ayuda profesional.

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