Terapia Centrada en la Compasión (I)

TERAPIA CENTRADA EN LA COMPASIÓN (I).

Una mañana de domingo, cuando estaba en la Universidad, asistí a un taller experiencial de terapia. Conocía al ponente porque, como parte de mi formación, había participado en algunas clases prácticas de varias asignaturas de la carrera que él impartió como profesor invitado (aquel día que nos ocupa la actividad estaba organizada por una empresa privada). En fin, yo iba alerta porque como os decía había participado en otras actividades y sabía  del carácter directo y llano (hasta en ocasiones mordaz) del psicólogo conductor del taller. Si intervenías en alguna dinámica era posible que, en algún momento, te quedases sin saber qué decir, o balbuceando y mirando a todos lados, mientras observabas estupefacta como los demás no te “quitaban ojo” como pensando ¿A ver qué responde esta? y por favor que ahora no me toque a mí. Me pasó en alguna ocasión y también fui testigo de cómo les sucedió a compañeras y compañeros.  Así que ese domingo decidí, estar allí calladita, sin hacer mucho ruido (actitud que por otro lado, tiene su propio análisis). Como el hombre, también, tenía algo de showman la sala estaba además muy concurrida.

En un momento dado, en el transcurso del taller, se produjo la siguiente interacción con a una chica:

-¿Qué llevas ahí?.- preguntó el psicólogo.

– Es un pequeño monedero que venía como regalo en el suplemento del periódico (recordemos, era domingo).

– ¿Te gusta? Le preguntó, a lo que ella respondió que sí. ¿Me lo darías? Volvió a preguntarle él.

– Sí.- le respondió ella.

– ¿Por qué me lo das si te gusta y es tuyo?.

– Me lo has pedido y no me  importa dártelo.

– ¿Acaso valgo yo más que tú para que pongas mi gusto por delante del tuyo?.

¿Acaso valgo yo más que tú?…La mayoría de la gente hacemos cosas por los demás, que sería del mundo si  fuese de otra manera. Después están esas personas que ponen a los otros en el centro de todo, supeditando sus propias necesidades, viviendo por el otro y a través del otro. Aunque a simple vista esto pueda parecer amor/devoción, generosidad, entrega…en el interior de estas personas se va creando un poso de insatisfacción, de amargura, de tristeza.

Con asiduidad se escucha decir, que lo que haces te viene de vuelta, que para recibir hay que dar…El caso es que ellas no reciben eso, pareciera que los demás perciben un mensaje sutil, quizá poco consciente, que viene a decir “Si tú no te valoras lo suficiente y te pones el final de la fila, ¿Cómo voy a considerarte yo?”

Como es mucho más sencillo y menos engorroso en este caso, voy continuar este texto utilizando la segunda persona del singular, así que sí me lo permites lo haré de este modo y me dirigiré a ti. Puede que lo que a continuación leas se corresponda contigo, o nada más lejos. Pero si te paras un poco y reflexionas es posible que no a mucha distancia de ti se encuentre esa persona a la que me estoy refiriendo.

Decíamos que los demás no tienen en cuenta tus propias necesidades. Y es que se han acostumbrado a que seas tú quien siempre ofrece y nunca recibe. Es el rol con el que te has ido definiendo en la vida, lo que muestras de ti al mundo El conductor del aquel taller del que te hablaba dio en el clavo (no es por casualidad lo buen terapeuta y formador que es).

Y ¿De dónde viene esto? ¿Qué ha pasado a lo largo de tu historia para haber llegado hasta aquí? Cada recorrido vital es único. No obstante han debido de tener lugar unos patrones similares que fueron moldeando esa forma de estar en el mundo. Lo que ha ocurrido es que te has desenvuelto en un entorno en el que muy frecuentemente han prevalecido las necesidades de los demás a las tuyas  y esto ha tenido lugar mediante alguna o varias de las siguientes situaciones.

  • No  se tuvieron en cuenta tus propios sentimientos con la probable intención de no “herir” los del otro, quizá por dificultades en la expresión de conductas asertivas de quienes eran responsables de tu crianza.
  • No se tuvieron en cuenta tus sentimientos en la creencia de que hacerlo fomentaría en ti debilidad.
  • En definitiva: se invalidaron de forma sistemática tus emociones en base a distintas razones.
  • Si se te mostraba amor era a cambio de algo (de que te portaras bien, de que cedieras, o no hicieras tal cosa) No un amor incondicional.
  • Has debido  cuidar de otros cuando aún no tenías ni la edad ni la madurez suficiente para hacerlo.
  • Quizá los que debían cuidar de ti estaban cuidando a otros y no te dedicaban el tiempo necesario.
  • Te han responsabilizado/culpado de demasiadas cosas a edades y tiempos en los que no es posible que tuvieras responsabilidad alguna.

En todos estos supuestos no se trata de culpar a nadie. Puede que ellos no lo tuvieran más fácil, pero las cosas acontecieron de esa forma.

Y llegas a la edad adulta y sientes que todo lo malo que te ocurre te lo mereces, te castigas. Y quieres cambiar, pero no sabes cómo. 

Me viene ahora a la memoria la genial película El apartamento, del no menos genial Billy Wilder, que si no la has visto te recomiendo encarecidamente que lo hagas, si puede ser hoy mismo. De forma más o menos cómica nos muestra la vida de C.C. Baxter y cómo su incapacidad para negarse a los requerimientos, deseos y tiranías de los demás lo llevan a una situación insostenible.

LA TERAPIA.

¿Qué tiene que ver todo lo descrito más arriba con la terapia que da nombre al título de esta entrada? Pues que la terapia centrada en la compasión está muy indicada para personas con los perfiles que se han señalado durante todo el artículo. Esta nueva terapia, cuyo autor es el psicólogo Paul Gilbert, se desarrolló para personas que sufrían altos niveles de vergüenza y autocrítica a las que les resultaba muy difícil autoproporcionarse calidez y amor. Y es que cuando alguien se pone en último lugar generalmente se estima poco, hace cosas que le disgustan y de ahí los sentimientos de vergüenza,  y los muy altos niveles de autoexigencia que derivan en  culpa y autocrítica patológica.

Aspectos como la compasión hacia uno mismo (autocompasión) y proporcionar compasión en la terapia, no han sido tratados de forma suficientemente explícitas en las distintas orientaciones psicoterapéuticas, lo que no significa que no hayan estado presentes en el quehacer terapéutico y también en los postulados de muchos autores importantes (por ejemplo Rogers). Sin embargo es en la actualidad, cuando la compasión se está convirtiendo en un tópico de investigación y las técnicas utilizadas durante el proceso de terapia muestran resultados muy favorables. 

Como la información contenida en este artículo está sobrepasando la extensión adecuada para este tipo de formatos y aún es mucho lo que queda por exponer  respecto a esta terapia volveremos a ella en publicaciones posteriores. Mientras tanto te dejo una serie de enlaces interesantes.

Libro Paul Gilbert

Entrevista a Paul Gilbert

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 ¿Eres tú, quién ahora mismo lee esto, la persona que sufre por una excesiva autocrítica y culpa?

                                                             Un abrazo. Nos vemos en la vida y si lo necesitas, en terapia.