Veo todo en blanco y negro

VEO TODO EN BLANCO Y NEGRO.

Veo todo en blanco y negro, en blanco y negro, cantaba el grupo Barricada. Se podría decir que muchas personas cuando acuden a terapia perciben la vida así. No porque tengan algún problema en su visión sino porque para ellas, la vida ha perdido todo el color, toda la intensidad. El blanco y negro sería en este caso una metáfora. Todo es gris, nada ilusiona. La perspectiva de un nuevo día se vuelve casi insoportable. Es un nuevo día que traerá la misma desesperanza que el día anterior, que tantos días anteriores. ¿Cómo hacer frente a un día así? ¿Con qué fuerzas te levantas?.

La visión del futuro no es mucho más esperanzadora. “lo veo todo negro” dicen también algunas personas. Y es que el colorido de lo percibido es un reflejo de cómo nos encontramos. Por eso los colores vienen tan bien para expresar cómo nos sentimos. Todo el mundo entiende de qué hablamos cuando hablamos así.  Cosa distinta es que esas otras personas sepan como ayudarnos para que la perspectiva de la vida adquiera otras tonalidades. 

Y ahí es donde entra la ayuda psicológica. No siempre será necesaria esta ayuda. A veces encontrarse así forma parte del proceso natural de la vida. Y esto vendrá provocado por diferentes circunstancias. Otras veces, no obstante, una situación así se alargará en el tiempo o será tan acuciante que apenas deja sitio para algo más. 

Se tiende a pensar que todo tiene una explicación, y con esta premisa muchas personas comienzan a buscar la causa de sentirse así. Algunas de ellas concluyen que tienen muchos problemas y es normal que el resultado sea que han perdido la ilusión. Otras sin embargo acaban concluyendo “todo me va bien, tengo todo lo que necesito, ¿por qué me siento así entonces? No debería estar así” 

Una de las cosas (entre otras muchas que puedes consultar pinchando aquí) que consigue un proceso terapéutico es volver a colorear esa vida. Al principio con unas pocas pinceladas, al final, en muchos casos el resultado es una pintura en la que aparecen una amplia gama de colores. Están el blanco y el negro, claro que sí, pero también el azul, el amarillo, el rosa… No sólo hay más colores, también la intensidad es más alta. 

Lo percibo en lo que cuentan las personas, en cómo lo cuentan, en la fuerza y el brillo de sus miradas, en el tono de su voz, en sus risas. Además de en otro tipo de indicadores, como un test, esas herramientas que utilizamos los profesionales de la psicología. Sin embargo, no hay mejor prueba que la propia vida, y esos aspectos que señalo más arriba que ningún test es capaz de detectar con la precisión de la sensibilidad humana. 

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