ENSEÑAR A COMPARTIR EN LA INFANCIA … ¿ O NO?
«Hay que compartir las cosas» escuchamos decir frecuentemente en colegios, guarderías, parques, centros comerciales, ludotecas… Son aseveraciones comunes en maestros y maestras, cuidadores, madres, padres y, en fin; cualquier persona con sentido común. Sin embargo, cuántas veces repetimos consignas que hemos oído de otros y las hemos interiorizado y hecho nuestras. Muchas veces sin pararnos a reflexionar nada más sobre ellas. Están automatizadas e incorporadas en nuestro sistema de creencias. Es lo que en psicoterapia gestalt se llama introyectos*. Otras veces eso que pensamos es fruto de una idea muy elaborada, y forma parte de nuestros valores y del modo de enfocar la vida. Sea de una forma u otra, pocas cosas son buenas o malas, adecuadas o no adecuadas, apropiadas o no apropiadas en sí mismas, sin tener en cuenta el contexto, (podríamos decir también circunstancias) en las que ocurren. Ya dijo Nietzsche que todo lo que es absoluto forma parte de la patología. Y enfocar cuestiones vitales en términos de blanco/negro suele llevar a conclusiones erradas.
Entonces, remitiéndonos al tema de este post ¿Hay que enseñar a compartir? Imaginemos una situación muy común. Una familia llega con su hija de apenas 2 años a la playa. La pequeña lleva una cubita con su rastrillo y los accesorios que suelen llevar este tipo de juguetes. Un niño, hijo de uno de los amigos de los papás, de poco más edad se le acerca e intenta arrebatársela. La niña responde «no, me la acaba de regalar mi abuelita» El niño continúa tirando del juguete.
¿Qué hacemos en este caso? ¿Qué hicieron estos padres?
Esta situación nos muestra una oportunidad de aprendizaje para ambos niños (aunque en este caso lo estudiaremos desde la perspectiva de quién lleva el juguete) pudiéndose actuar fundamentalmente de 3 formas:
1. Se le dice a la niña, «déjale un rato tu cuba a este niño y compartís los juguetes».
2. No se interviene en ningún momento.
3. Se dirigen al niño con unas palabras parecidas a estas : «dentro de un ratito te la deja y jugáis juntos, ¿vale?»
Enseñar a compartir, ya desde la infancia, es importante de cara a la socialización y a generar una actitud de generosidad con los iguales. También lo es que aprendan a ser asertivos, a saber que tienen derechos y que pueden poner límites cuando los demás se comportan de determinada manera con ellos. Si elegimos la opción 3 enseñamos ambas cosas.
Ahora un pequeño ejercicio de imaginación: Sales de tu casa, porque has quedado con unos amigos, con tu bolso nuevo. Te pasas a recoger a tu amiga. Esta sale del portal y nada más ver el bolso se abalanza a por él e intenta arrebatártelo. Quiere llevarlo ella el resto del tiempo, hasta que se canse y considere que puede dejártelo de nuevo. ¿Cómo lo ves? Si creemos que para niños y niñas, por el mero hecho de no ser adultos, estas situaciones son muy diferentes nos equivocamos.
Entonces, concluyendo, ¿Priorizamos enseñar a compartir o a defender sus derechos y poner límites a los demás? Pues se pueden hacer, y se deben , una cosa y la otra. Dependerá de la situación (ya lo hemos señalado más arriba, el contexto, las circunstancias) la que nos indicará como actuar.
Es importante educar personas generosas, y también asertivas, decididas y con determinación, en definitiva.
Os dejo un vídeo muy corto sobre la asertividad que podéis ver pinchando aquí
¡Hasta otro rato!.
*Introyectamos cuando incorporamos determinadas ideas, normas, etc ,provenientes de los otros significativos, y las percibimos como si fuesen nuestras. Estas formas de pensar están tan arraigadas en nuestro sistema que es difícil «darse cuenta» de que no son propias, sino de las personas que nos las transmitieron en nuestro pasado.

