Miedos.

El miedo es un fenómeno adaptativo para la especie. Nos sirve para protegernos de aquello que nos puede causar daño. Sin embargo cuando un miedo, por su frecuencia e intensidad impide llevar una vida normal corre el riesgo de convertirse en patológico y alargarse en el tiempo.

El miedo que no es evolutivo puede además impedir el desarrollo de otros aspectos saludables que no tienen relación directa con el objeto que produce temor. Por ejemplo, si Pablo evita  ir al parque, donde se reúnen sus amiguitos, perderá oportunidades de relación con otros niños, poner en práctica habilidades sociales y crear vínculos afectivos lo que, en definitiva, obstaculizará un proceso sano de socialización.

Miedos en la infancia