Duelo.

El duelo es un proceso afectado por factores culturales, sociales, religiosos y personales.

Cuando se dice que un fenómeno determinado es procesual, significa que hace falta una elaboración, que es dinámico y que no se resuelve con un acto concreto y delimitado.

La forma en la que se vivencia un duelo depende, como se ha descrito más arriba ,de muchos elementos, por lo tanto será difícil encontrar a dos personas que se enfrenten a este proceso de manera similar.

No obstante, si algo caracteriza a un duelo es la pérdida. La pérdida de la persona querida, pero también de muchas otras cosas que se van con ella: compartir momentos, sentirse querido y protegido, complicidad, risas, etc.

La muerte de un ser querido produce muchos y variados sentimientos, a veces encontrados y confusos, esto también depende del tipo de muerte, de la historia de vivencias que se hayan tenido y de las creencias religiosas.

Son normales la sensación de vacío, de pérdida de ilusión y desesperanza respecto al futuro.

Si el proceso de duelo no se cierra de forma sana es posible que queden rastros de un dolor enquistado con el pasar de los años. 

En ocasiones las fórmulas sociales para afrontar situaciones difíciles no están relacionadas con lo que es más sano y útil. Con la mejor de las intenciones se procede para que quienes están pasando por un sufrimiento determinado se comporten en una dirección en la creencia de que hacerlo así hará sentir mejor a la persona.

Se debe dejar espacios para expresar el desánimo, las desesperanzas, las preocupaciones. Algo no desaparece porque le demos la espalda, muy al contrario, puede hacerse mucho más grande.

La terapia psicológica ayuda en este proceso, en el presente y previniendo problemas y sufrimientos futuros asociados a un duelo no acabado.

Contacto

Duelo