Dar las gracias. Gratitud y reconocimiento

DAR LAS GRACIAS.

¿Quién no sabe ese refrán español que reza Es de bien nacido ser agradecido?. Pues bien, yo quiero dar las gracias porque la gratitud es un bonito sentimiento, y si no la muestras se pierde, como todo lo que no se expresa, que va a parar al limbo de las cosas no dichas, de los besos no dados, de los abrazos no entregados… ¿Dónde irán tantas cosas que juramos un verano …? cantaba Víctor Manuel.

Y la entrada de este post va dirigida a todas esas personas que un día llamaron al teléfono de la consulta y preguntaron si podía ayudarles.  Y días más tarde, agarraron  sus miedos y su valor y se sentaron enfrente de mí. Sí, miedos, a no saber a quién te vas a encontrar, a contar intimidades, a meter el dedo en la llaga, a remover lo que duele, a dudar de como tratarán esa vulnerabilidad con la que es posible que llegues. Y sí, valor: no sabiendo a quién te vas a encontrar, contando intimidades, metiendo el dedo en la llaga, removiendo lo que duele. Y también incertidumbre ¿Servirá esto para algo?.

Decía el psicólogo C. Rogers, que había que tener amor incondicional a la persona que nos consulta. Y es así. Esa persona  que está ahí contigo de pronto se convierte en lo único que importa en aquella sala. Y te ves acompañándola a cada uno de los rincones de su vida, como esas películas en las que te puedes teletransportar a ese lugar del pasado y del presente en el que nadie te ve pero puedes observar todo. 

Así que ahora me voy a dirigir a ti. Lo que transmites, lo que entregas, lo que cuentas es para mí oro en paño, un material exquisito que acojo como un delicado tesoro. Te doy las gracias por la confianza que depositas en mí, estoy comprometida contigo de forma completa, plena. 

Me siento agradecida porque después de sesiones que han supuesto un esfuerzo para ti has vuelto, con la convicción de que en la terapia hay picos y valles. Y de que en ese proceso tú no estabas de invitado, ni de extra, ni de oyente, eras la protagonista principal de tu película, y sin ti la trama no puede seguir. La terapia no puede funcionar si no tiene lugar. 

El dolor en la terapia no es gratuito . A veces hay que tocar una herida para sanarla y mientras se hace duele, pero no hacerlo significaría la infección de la herida, con todo lo que ello puede arrastrar. Porque la terapia que se sigue en la consulta no consiste en poner una tirita en un momento puntual, sino en ir a la raíz de las cosas, para que puedas despedirte de la ayuda y continuar con tu vida. Aún así no necesariamente venir a terapia duele, muchísimas veces, la mayoría, reconforta, alivia, proporciona otro punto de vista, clarifica las cosas, te acerca a las personas que quieres, te ayuda a tomar decisiones y dota de herramientas útiles para tener una mejor vida.

Siento felicidad ante tus éxitos, ante cada uno de los peldaños que vas subiendo,ante cada parte del camino que exploras.  Y también admiración, por la determinación que pones, por las ganas, y por la ilusión. 

Siento una alegría inmensa cada vez que las sesiones se van espaciando porque tú  has vuelto a retomar  tu camino, o has iniciado otro diferente,  y ya no necesitas venir cada semana, ni cada quince días, ni cada mes. Cuando en las primeras sesiones en tu mirada había mucha tristeza, y ahora hay ilusión, alegría. Cuando al principio las sesiones estaban llenas de lágrimas y al final de risas. Echo de menos no verte con frecuencia, pero eso es sano, necesario. Así ha de ser, porque tu vida está fuera de la sala de terapia, aunque en la sala de terapia haya mucha vida. La mayor satisfacción es ver que ya no me necesitas.

Hay veces que no es necesario este recorrido de picos y valles que describo más arriba, y el camino terapéutico es agradable durante todo el recorrido. Porque la terapia se adapta a la persona, dado que, partiendo del mismo marco terapéutico, no hay dos terapias iguales porque no hay dos personas iguales.  Por ejemplo, tú, que has consultado por temas puntuales y hemos tenido encuentros breves pero intensos. O también tú que vienes porque concibes que iniciar este proceso es para ti un proyecto de inversión de mejora personal. Gracias por todo lo vivido, gracias por lo emocionante que esta siendo.

Y , por supuesto, gracias a ti que ya no vienes, porque tu proceso acabó y la terapia ha sido un capítulo en tu vida, pero no el libro entero, quedan por escribir muchas páginas de ese libro y la terapia ha contribuido a que sean más valiosas, intensas, profundas, calmadas, ilusionantes y llenas de significado. 

Tú haces valioso este trabajo. Este oficio, no existiría sin ti. Porque eres el autor o autora de los cambios en tu vida. Aquí no eres una persona persona débil, aquí te darás cuenta de cuánta fortaleza posees y de cuanta vida queda aún por delante. 

Y no quiero que en este post dejen de aparecer personas muy importantes, que no acuden a terapia, pero que sin ellas la terapia no se hubiese producido. Y son esos familiares y amigos que un día preocupados decidieron buscar ayuda porque querían una mejor vida para su madre, hija, hermana, pareja. Vosotros y vosotras sois parte importantes de esa recuperación.

Si lo estás pasando mal, si sientes que tu vida está “atascada”, si has perdido la ilusión, si…tantas cosas que te pueden estar ocurriendo, busca ayuda cerca de dónde vivas, a veces puedes pensar que será complicado o difícil, es miedo a lo desconocido y es normal, pero nunca lo sabrás si no te pones en camino. Porque, ya lo publiqué en una ocasión, los profesionales de la psicología sanitaria utilizamos la ciencia psicológica, no hacemos magia, pero juntos, con vosotros y vosotras podemos llegar a sentirla.

Gracias 2018 por todas las personas que me has dado la oportunidad de conocer y admirar.

Bienvenido 2019 por las que continuáis, estáis llegando y quedáis por llegar. 

Un abrazo.

Esperanza Moreno, Psicóloga Sanitaria, Especialista en Terapias de Tercera Generación.