LAS DISCUSIONES PATOLÓGICAS.

DISCUSIONES PATOLÓGICAS.

Las discusiones patológicas y perpetuas son aquellas que se alargan en el tiempo, enrocándose y volviendo más difícil su final de forma satisfactoria. En algunos casos incluso impiden que haya un final o cierre. Con alagarse en el tiempo no sólo se hace referencia a que la discusión consume muchas horas, sino que aparece de forma más o menos intermitente. Es decir, se repite a intervalos más o menos regulares. La temática de la discusión puede variar o bien tener el mismo contenido. Sin embargo, de una forma u otra el curso y evolución de la discusión es parecida. El formato, es lo que parece no cambiar. Y aunque las discusiones puedan tener un repertorio temático florido y variado , en la raíz suelen estar los mismos factores. 

Discutir no es algo desagradable per se , de hecho es sano hacerlo. Podemos discutir de política, de creencias, de cine, etc. Incluso también está aquel que sigue la máxima “De qué habláis que yo me opongo”, es decir el discutidor nato. De estas situaciones y caracteres no vamos a hablar aquí. Tampoco de las discusiones sanas, en las que se llega a un punto de encuentro. En este artículo nos centraremos en las discusiones que son patológicas y como se describe en el primer párrafo se perpetúan y van a dar a un callejón sin salida. 

 LO QUE ESTÁ A LA BASE DE LAS DISCUSIONES.

1. Llevar la razón: Llevar la razón es un motivo muy potente. Confirmar que tenemos razón puede servir para fortalecer la confianza en nosotros mismos y nuestras propias percepciones. En algunos casos, y para algunas personas, el tener razón o no está muy ligado a su identidad. De forma que pueden interpretar que la persona que les está contrariando de alguna manera  les rechaza.

2. Querer que el otro cambie: La creencia de que si el otro hiciese las cosas de modo diferente no tendríamos que discutir y no habría problemas también está a la base de las discusiones.

3. Reponsabilizar al otro: Tiene mucho en común con el punto anterior y está relacionado con la dificultad de hacerse cargo de las consecuencias de  un comportamiento determinado.

4. Buscar comprensión: Si  el otro nos comprende nos sentimos queridos y más cerca de la persona que nos muestra su comprensión.

5. Sentir que se nos valida: Está en la línea de lo anterior. Muchas personas se sienten muy dolidas cuando tienen un conflicto con alguien que subestima sus emociones quitándole importancia de forma condescendiente. A veces se puede dar de forma muy sutil “no es para tanto” “no es para enfadarse” “es que siempre estás igual”…

6. Pretender un perdón: En muchos de estos casos, queremos demostrar que hay cosas que nos han afectado y discutimos con la pretensión de que se nos pida perdón y así poder subsanar el daño, de forma que podamos reconciliarnos con el otro sin rencor.

7. Ser incapaz de ver nuestra participación en la formación del conflicto. Es como si todo lo que ocurre fuera porque la otra persona hace las cosas mal. Se ven las acciones del otro pero no las nuestras que han podido propiciar las suyas.

Son muchos los propósitos que están a la base de las discusiones, pero para que se conviertan en patológicas es necesario que ocurran con frecuencia. Además cuánto menos soluciones aporta una discusión más aumenta la probabilidad de que se perpetúe, se vuelva rígida y derive en patológica. Es decir si queremos arreglarlo volviendo al tema una y otra vez lo que estamos haciendo es agravarlo . Y en este caso la solución  se convierte en el problema. 

CARACTERÍSTICAS DE LAS DISCUSIONES PATOLÓGICAS.

a) Se polarizan: Los puntos de vista se vuelven extremos y cuanto más extremos más difícil la conciliación.

b) Exceso de reproches.

c) Se recarga de emocionalidad. Lo cuál impide ver la cuestión con perspectiva.

d) La escalada. Tanto en reproches como en emociones. A medida que aumentan se hace más arduo volver al punto de retorno.

d) La cronificación. Una determinada forma de afrontamiento de los conflictos que se ha dado durante mucho tiempo, quizá años.

Muchas personas  que tienen discusiones patológicas refieren sentirse atrapadas. Y es que realmente es así. Se encuentran en una trampa de la que cuanto más hacen por salir más envueltas quedan en la situación. Esta circunstancia mantenida en el tiempo provoca diferentes emociones y sentimientos: apatía, frustración, impotencia, intranquilidad, nerviosismo, tensión muscular, etc. 

Para terminar esta entrada os dejo un enlace a un corto español que, si bien no ejemplifica todo lo que aquí se ha escrito, sí representa un tipo de discusión con elementos patológicos y posibilidades de cronificación: Doble Check

Si quieres hacerme llegar tu opinión puedes hacerlo aquí  y también en este otro sitio. 

Hasta la próxima entrada.