No estás loca, estás sufriendo

NO ESTÁS LOCA ,ESTÁS SUFRIENDO.

“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”

Albert Einstein

El término “loca” sugiere un sentido peyorativo (de ahí que aparezca entrecomillado) y no se utiliza en el ámbito clínico. En el momento de escribir este artículo, valoraba si en lugar de poner No estás loca titular esta entrada como No estás enferma. Sin embargo la justificación de la palabra loca en este artículo radica en que  se sigue utilizando a nivel popular y coloquial y ese es el sentido de que aparezca en este título, porque, sobra decir, que nadie está loco o loca. Sin embargo, precisamente por ese uso popular, las personas con frecuencia se hacen preguntas, o utilizan expresiones del tipo “¿Estaré yo loca? ¿Me estaré volviendo loca” Temo volverme loca. “Tú estás loca” “Ese es un loco”

En este post se utiliza el término “loca” dado su uso como un término coloquial, en absoluto como una palabra aceptada en ámbitos clínicos ni utilizada desde la perspectiva de quién escribe estas líneas. No estás loca, viene a responder a todas esas preguntas que atormentan a las personas y en las que media dicha palabra. 

Después está el hecho de cómo se tratan ciertos temas relacionados con lo psicológico en muchos ámbitos, en los que se da carácter de enfermedad psicológica o trastorno a aspectos que son naturales a la vida, consustanciales al hecho de vivir.  De tal modo que podemos escuchar hablar de síntomas de la soledad, síntomas del efecto de una ruptura de pareja, síntomas del duelo, etc. 

Y es que oigan, la soledad no tiene síntomas porque no es una enfermedad. Es una circunstancia de la vida, y desde ahí, desde la vida, es donde hay que intervenir si tú no quieres esa soledad en la que vives y verdaderamente puedes hacer algo para remediarlo. Si estás sola sin querer estarlo, no tienes un problema psicológico, estás sufriendo, por unas circunstancias de la vida.

Si estás viviendo una ruptura de pareja, estás pasando por una pérdida emocional importante, pero no estás enferma, aunque no tengas ganas de nada, aunque sientas que has perdido la ilusión en muchas cosas. Aunque sientas toda la tristeza del mundo. En definitiva: No estás loca.

Esto no significa que tengas que resignarte a vivir del modo en que lo estás haciendo ahora. Claro que hay opciones, claro que hay posibilidades de mejorar, claro que puede ser necesario pedir ayuda a un profesional de la psicología. Pero no a quien  te haga sentir rara, extraña o enferma. 

Y aunque lo que te ocurra no se englobe en ninguna de las situaciones que aparecen más arriba No estás “loca”, estás sufriendo.

Esos pensamientos que vienen a tu mente, sin que tú hayas salido a buscarlos, son más comunes de lo que te imaginas.

Esas emociones que no quieres tener son consustanciales a ser persona, a existir. Y si pueden contigo la terapia puede ayudarte a regularlas, pero no son anormales. De hecho, dadas unas circunstancias es normal sentir tristeza, rabia, miedo…La cuestión no es lo que sientas, la cuestión es que haces con esas emociones.

En no pocas situaciones, el dolor nos hace sentir aislados de los demás. Es como si se abriera un abismo entre tú y los otros. Circunstancias así pueden hacernos pensar y sentir que algo raro nos está pasando, o que los demás tienen unos modos de funcionar diferentes y más sanos.  Escuchas hablar de síntomas, de enfermedades, de trastornos, y puede que comiences a preguntarte si no te pasará a ti algo de eso. Si no estarás teniendo un trastorno. 

Los profesionales de la psicología sanitaria tenemos la obligación de ver a la persona que está delante de nosotros, que está padeciendo, comprender su situación, entender sus deseos. Si la etiqueta que se pone (depresión, bipolaridad, etc)  no nos deja  ver a la persona que hay detrás de él, entonces el diagnóstico no sólo no sirve, sino que es dañino, algo que en el ámbito clínico se conoce como yatrogenia.

Pensamientos irracionales, emociones negativas, todas estas formas de definir las cosas hacen sentir a la persona sola, que algo no funciona dentro de ella que está rota y hay que arreglarla. Haríamos bien en hablar de características en lugar de síntomas, las características definen lo que le es propio a aquello que definimos los síntomas sin embargo hacen referencia a enfermedad, a “algo” en el interior de la persona. Esta forma de analizar el sufrimiento psicológico impide ver que no existe lo que nos ocurre sin tener en cuenta las circunstancias en las que se vive.

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Imagen de Pexels en Pixabay