¡Tú tienes la culpa de todo!

TÚ TIENES LA CULPA DE TODO

¿Alguna vez te han dicho una expresión así? ¿Alguna vez te has oído diciéndosela a otra persona?

Este artículo está dirigido a aquellas personas que son objeto de frases de este tipo, o lo han sido en el pasado y de forma más o menos frecuente.

La culpa es una pesada carga que podemos arrastrar desde largo tiempo. Como una emoción espesa se te pega al pecho hasta agujerearlo. A partir de ahí, muchas de las cosas que se hacen o se dejan de hacer están guiadas por la culpa: por deshacerte de ella o por evitar sentirla en un futuro próximo. De este modo puede que te veas haciendo cosas que en realidad no quieres hacer, estando en sitios a los que en realidad no quieres acudir, callando cosas que necesitas expresar…

“Yo me declaro inocente, de toda la culpa que ocupa mi mente (…) a ver si se cura este miedo creciente”

Luz Casal “Miénteme al oído”

Cuando la premisa básica por la que nos conducimos en la vida es esa sensación de culpabilidad, parece que hagamos lo que hagamos nunca es suficiente. Siempre acabamos sintiéndonos culpable, porque siempre, pensamos o sentimos que podríamos haberlo hecho mejor.

Si hemos escuchado desde la infancia expresiones parecidas a “tú tienes la culpa”, el daño es aún mayor  y nos vamos conformando en la creencia de que ocasionamos males, dolor, o que tal o cual persona le iría mejor sin nosotros. ¿Cómo reparamos el daño? nos podemos preguntar. 

Muchas veces los mensajes que nos han transmitido a lo largo de la vida son mucho más sutiles “No debías haber hecho esto, pero siempre estás igual” “Me estás haciendo llorar” “Mira lo que me obligas a hacer”. en muchos casos la intención de personas , de familiares que utilizan este tipo de lenguaje no es dañar. Pero sin una intención clara y directa de hacer daño, ese daño puede hacerse. Y de hecho se hace. 

Vivir asediado por la culpa se convierte en una trampa, de la que no podemos salir, y cuanto más lo intentamos más tejemos la madeja alrededor de nosotros.  Tal vez te hayas acostumbrado a estar en el mundo de esta manera y directamente no lo asocies con la culpa. Pueden darse otras manifestaciones; como la dificultad para defender tus propios derechos, poner a los demás por delante de ti y no poner fin a que te hagan daño. Sin embargo la culpa está ahí en la parte oculta del iceberg. 

Incluso puedes pensar cosas como “Es que yo soy así y no voy a cambiar“. Muchas personas que acuden a terapia comienzan diciendo “yo soy así” y a medida que avanza su proceso de recuperación se dan cuenta de que ese “soy así” no es una escultura hecha de acero, sino arcilla que el propio proceso terapéutico va moldeando. “Ser así” no es algo inmutable. Se puede cambiar y de hecho se cambia, aunque antes de empezar no puedas hacerte una idea de cómo se hace. 

Durante la terapia aprenderás muchas cosas. Una de ellas es cómo se ponen los límites y qué es lo que te toca a ti llevar a la espalda y lo que le toca a esa otra persona. Es en gran parte una liberación y un tomar las riendas de tu vida, sin que esta vida esté tan condicionada por decisiones que no son las tuyas. Para que la vida sea más valiosa y menos pasar de puntillas para amortiguar el dolor. 

Un abrazo. Nos vemos en terapia si lo decides y si es con otra profesional de la psicología sanitaria, me reconforta que este post te haya servido para dar el paso.

Aquí más información:

Relaciones familiares culpabilizadoras.  

Blog

Y aquí información sobre la psicóloga que escribe esto.

 

Imagen de John Hain en Pixabay